Gérmenes, bacterias y virus: ¿amigos o enemigos?

EL tema gérmenes y bacterias, por no hablar de virus, es el protagonista de nuestras conversaciones últimamente, y con razón: con esta historia del coronavirus, parece que de repente nos hemos dado cuenta de que el mundo está lleno de bichitos que nos dicen ser peligrosos.

¿Lo sabias que el ser humano contiene 10 veces más microrganismos que células?

Dicho esto, ¿Cómo distinguir entre gérmenes buenos y gérmenes malos?

Es claro que los gérmenes pueden ser dañinos, como bacteria y virus, pero los microbios tienen un papel fundamental en nuestro cuerpo y los microorganismos que se pensaban ser peligrosos para nuestra salud son en realidad imprescindibles para que funcionemos.

Las bacterias que viven en nuestra piel y en nuestro intestino son las que permiten que los gérmenes no nos enfermen. Además, las bacterias rompen los alimentos que ingerimos para que podamos absorber los nutrientes y mientras procesan las vitaminas y los minerales, también filtran microbios potencialmente dañinos.

Un estudio reveló que entramos en contacto con una gran cantidad de gérmenes tan solo estando vivos en el mundo un día. Todo lo que tocamos lleva bacterias, y es por eso por lo que debemos aplicar las correctas normas higiénicas a diario.

¡Sin embargo, cada extremo tiene su opuesto y es por eso que la dualidad en el mundo y en nosotros mismos es vital! Algunas bacterias son dañinas, pero al mismo tiempo necesitamos entrar en contacto con ellas para vencerlas.

Cuando se trata de niños, se suele creer que hay que ofrecerles un entorno limpio; sin embargo, muchos estudios han demostrado que, si dejamos que los niños interactúen con los gérmenes, su sistema inmunitario se fortalecerá.

La exposición a microbios potencialmente dañinos entrena nuestro cuerpo a crear una respuesta inflamatoria; en conclusión, vivir en ambiente muy estéril nos perjudica, ya que, si no tenemos contactos con las bacterias malas nuestro cuerpo no sabrá como afrontarlas en el momento que entre en contacto con ellas.

En estos meses se ha hablado mucho de bacterias, virus, higiene, pero desgraciadamente solo en los canales alternativos y muchas veces censurados, se ha hablado de la importancia de llevar una correcta higiene.

Se ha hablado mucho de piel, de virus que entra por la boca, de manos que hay que limpiar repetidamente, pero a la mayoría de la gente no llega la información correcta, porque los medios de comunicación oficiales no tienen interés en difundirla.

Veamos aquí algo más al respecto:

  • La piel es la primera línea de defensa y es parte del sistema integumentario, compuesto por piel, cabello y uñas, los cuales actúan para evitar que los gérmenes entren en nuestro cuerpo. La piel es además el órgano más grande del cuerpo.
  • La piel nos protege a tres niveles:
  • El pH en la capa superior de piel puede matar las bacterias en el momento.
  • La piel representa una barrera física que mantiene lo de dentro separado de lo de fuera.
  • La capa de membrana mucosa en nuestra piel empuja las toxinas encontrada en las células mucosas hacia nuestro aparato digestivo donde son destruida por la flora intestinal. 

¿Como se puede entonces ayudar y mantener el sistema integumentario en buena salud?

Esto se consigue con una correcta higiene. Quiero remarcar la palabra “correcta”, porque el hecho de lavarse mucho no es sinónimo de higiene correcta. Ahora veremos porque:

El jabón y el gel antibacteriano actúan exactamente como los antibióticos en el intestino: se llevan tan los chicos malos como los buenos.

Esto crea un síndrome llamado disbiosis, es decir una falta de equilibrio; cuando las bacterias buenas son eliminadas, la piel se queda sin defensas y los gérmenes de todo tipo pueden entrar a tu cuerpo a través de los poros.

¿Entonces como podemos mantenernos limpios sin destruir nuestra primera línea de defensa?

Hay más de 150 especies de bacterias solo sobre nuestras manos. Para evitar que esas y más bacterias lleguen a nuestra boca, solo tenemos que lavarnos con simple jabón y evitar los productos antibacterianos. De hecho, no hay ninguna prueba científica que demuestre que los antibacterianos funcionan mejor que jabón y agua.

La siguiente línea de defensa es la flora intestinal. Como sabemos, el intestino es hogar de literalmente trillones de bacterias, más que todas las células humanas en el cuerpo. Es entonces lógico que este ecosistema tenga un papel fundamental en el funcionamiento de nuestro cuerpo. En resumen, si nuestra flora intestinal está bien, nuestro sistema inmunitario también. No es por nada que el intestino es también considerado el “segundo cerebro”.

¿Cuáles son las claves para un intestino sano?

  • Una digestión correcta – hay que comer cada día fibra nutriente para el intestino para alimentar las bacterias buenas de nuestra microbiota a través del consumo de probióticos y fermentados.
  • Un hígado sano – la función del hígado es fundamental, pues sirve para filtrar la sangre separando las toxinas que serán eliminadas y para la recaptación de hormonas y neurotransmisores.
  • Riñones en buenas condiciones – son fundamentales porque son responsables de filtrar la sangre y procesar toxinas hidrosolubles a través de la orina.
  • Intestinos bien activos – el intestino delgado y el intestino grueso se ocupan de absorber los nutrientes de los alimentos ingeridos. Los microbios buenos en estos órganos trabajan para asegurar que el cuerpo reciba los nutrientes necesitados mientras eliminan los microbios potencialmente dañinos durante las 8-8 hora necesarias para procesar la comida. Si la digestión no funciona bien, es más fácil que bacterias malas entren en tu cuerpo y causen problemas mayores. Allí será cuando los gérmenes malos se enfrentarán a tu sistema inmunitario.

¿Qué hace el sistema inmunitario para proteger tu cuerpo?

Si bacterias dañinas entran en tu sistema sin ser eliminadas por la piel o la microbiota digestiva, tendrán que enfrentarse a una serie de respuestas inmunitarias:

  1. El cuerpo crea agentes químicos que evitan que bacterias y virus se multipliquen.
  2. Células especiales llamadas macrófagos matan y comen las bacterias y avisan al resto del sistema inmunitario de que se ha infringido el sistema de seguridad.
  3. Cuando los macrófagos dan la alarma, tu cuerpo aumenta el flujo sanguíneo a la zona infectada. Allí los glóbulos blancos matan las bacterias y promueven la división celular para curar el tejido dañado. El resultado es la inflamación, otra respuesta importante del sistema inmunitario. Desafortunadamente la sociedad ha difundido el concepto erróneo de que la inflamación es el enemigo, mientras, en realidad, es señal de que el sistema se está defendiendo.
  4. Luego, si las cosas se ponen mal, el cuerpo aumenta la temperatura para quemar las bacterias.

Las funciones del sistema inmunitario se pueden mejorar a través de la dieta, remedios naturales y hábitos saludables.

Así que, para evitar que el corona virus o cualquier virus o bacteria perjudique nuestra salud hay que cuidar de la dieta, hacer ejercicio, dormir bien y tener buenas relaciones sociales! …. Porque es mucho mejor prevenir que curar!

Cuídate que te lo mereces. 🙏

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