Valencia, calidad de vida a diario

Llevo más de una decada en Valencia y tengo que decir que venir a esta ciudad ha significado un cambio radical en la calidad de mi vida desde muchos puntos de vista.

Hasta los 34 he vivido en Italia, en un pueblo perdido en las nieblas de la llanura padana, donde se pasa mucho tiempo sin ver el azul del cielo. Al principio, vivir aquí me parecía como vivir de vacaciones y, la verdad, me sigue pareciendo así. Es cierto que se necesitaría bastante más lluvia pero tengo que admitir que el azul de este cielo y la intensidad de la luz me hacen sentir profundamente bien. El invierno en Valencia es luminoso, caliente en las horas centrales del día, fresco en la mañana y en la noche, nunca desagradable. Este clima permite hacer continuamente actividades al aire libre aprovechando de una playa sin fin, el Jardín del Turía que con sus más de diez kilómetros de verde y parques de juego atrae a ciudadanos y turistas. Los fines de semanas siempre hay actividades para familias, teatro, talleres de manualidad, actividades de deporte. Hay para todos los gustos a precios asequibles, a menudo gratis.

Es una ciudad con muchos coches pero grandes avenidas que dejan fluir el trafico; la cercanía del mar hace que siempre haya viento que limpia el aire al menos un poco. Desde que he llegado a Valencia, he visto la ciudad crecer en muchos aspectos, uno de ellos la cantidad de bicis que circulan gracias a los carriles que el ayuntamiento ha ido construyendo en los años. Si no me equivoco es la ciudad con más corredores; el verde del Turia o el azul de la playa dan ganas de salir a dar un paseo y, porqué no, correr. Una de mis pasiones es patinar y además de tener a disposición la red de carriles de bici en la ciudad, el puerto hospeda cada dia decenas de patinadores, que disfrutan de sol, aire y movimiento.

Hay sin duda también pecas en esta ciudad, pero yo no sé verlas porque no pueden ser más importantes que los aspectos para mi positivos. Hace unos años empecé a ver el vaso medio lleno y me he dado cuenta que es más sensato gozar de los privilegios que quejarse de las faltas. Cuál  de los dos te hace sentir mejor? Pues a eso vamos, a centrarnos en los que nos hace sentir bien primero!

Es siempre la vieja historia: no es el sitio que te hace feliz, sino lo que llevas dentro, como te llevas dentro. Si estás en paz contigo misma y sabes quién eres, pues cualquier lugar es un paraíso.

Cuál es tu paraíso?

Brócolis crudos

El brócoli tiene propiedades ya bien conocidas y es un compañero de mesa durante todo el invierno. La verdad me encanta tan crudo como cocinado, aunque esta receta nunca me cansa y por lo visto gusta a todo el mundo, niños incluido. Mi hija y mi marido se pelean para ver quién come más!!!

El brócoli, brécol o bróculi (broccoli en italiano) es una verdura de la familia de las crucíferas, emparentada con coliflores, coles y nabos. El brócoli posee una mayor riqueza en vitaminas y minerales (vitamina A en forma de betacarotene, vitamina C, ácido fólico, potasio, hierro.

Según numerosos estudios realizados por el Instituto Nacional del Cancer de EEUU, el brócoli es la hortaliza que posee mayores propiedades para defendernos contra el cancer (fuente http://www.botanical-online.com/brecolpropiedades.htm).

Si lo comemos crudo, sin duda sus propiedades se mantendrán intactas y estaremos regalando unas hermosas vitaminas a nuestro cuerpo!

INGREDIENTES:

  • Brócolis crudos (posiblemente ecológicos)
  • salsa de soja
  • aceite de oliva virgen extra
  • limon

PREPARACION:

  1. Cortar los brócolis eliminando el tallo y conservando solo las cabezas de las flores (el tallo se puede guardar en la nevera y usarlo para hacer una sopa).
  2. Poner todo en un bol.
  3. Añadir medio limón exprimido
  4. Añadir 3 cucharas de salsa de soja
  5. Añadir 2-3 cuchar de aceite de oliva virgen extra (según los gustos)
  6. Masajear bien los brócolis con las manos durante al menos unos 5 minutos.
  7. Dejar reposar 2-3 horas antes de servir.

NOTA: las cantidades son indicativas porque como siempre cuando se trata de cocina depende de los gustos.

El valor añadido de esta receta es que al terminar la preparación te quedas con unas manos suaves y bien nutridas!

El otoño, una estación magica

Me encanta el otoño, me encanta en Valencia, donde la luz tiene efectos mágicos; el cielo brilla de un azul intenso, el aire es cálido y fresco al mismo tiempo. La playa asume un toque de nostalgia o, aún mejor, un toque de calma. La vida marítima ralentiza, el viento se hace más insistente, en el puerto (donde me encanta ir a patinar) empiezan a verse menos turistas y más las caras de siempre, los que se ven atraídos como yo por mar, sol, aire y movimiento y siempre van el mismo dia a la misma hora. Qué importante es tener una rutina, verdad? La rutina es lo conocido, lo programado, todo eso que hacemos repetidamente a menudo sin estar verdaderamente presentes.

Bueno, volviendo al tema, me encanta el otoño porque después de un largo verano da gusto ponerse ropa sin sudar; porque el sol ya no quema la piel, porque la ciudad vuelve a su rutina y hay una gran variedad de actividades para todos los gustos. Me encanta pasear por el Jardín del Turia y ver los diferentes colores de los arboles, las hojas que caen, la tierra que por fin respira.

He elegido esta estación, este mes para empezar oficialmente mi nueva y mas atrevida aventura: este rincón de la red, mi rincón, y mi gran pasión, la nutrición integrada. Tomar conciencia de la importancia de la nutrición ha desatado un cambio radical en mi vida, una mejora que nunca habría imaginado. He aprendido en los años que alimento es todo lo que pasa por nuestra persona, comida, pensamientos, emociones, respiro, agua y que prestar atención solo a lo que tenemos en el plato no es casi nunca suficiente para mejorar verdaderamente nuestra salud.

Quiero compartir aqui, en este rincón, mis experiencias, conocimientos, descubrimientos, dudas y errores. Tocaré obviamente los temas que conozco y los que sigo investigando: la lista infinita de dietas disponibles,  estilos de vida saludable, alimentación sana, ejercicio fisico y mucho más. Soy una madre de cuarenta y tantos que ha llegado tarde a comprender (me consuela el refrán: “mejor tarde que nunca”!!) que es todo una cuestión de equilibrio, a veces precario, entres las diferentes areas de mi vida, cuyo punto común es el amor y el respeto de mi misma. Fácil no es, cada dia es una lucha, porque los antiguos esquemas mentales y emocionales vuelven de continuo, pero merece mil veces la pena y estoy deseando contar en estas paginas trozos de mi vida con la ilusión que algun@s de l@s que pasean por aquí puedan beneficiarse.

Un abrazo bella gente no olvidemos respirar y hasta pronto!